Gracia y consuelo

Lunes 09/02/2026

El miércoles 4 de febrero de 2026, el Apóstol de Distrito Enrique Minio realizó un Servicio Divino acompañado por el Ayudante Apóstol de Distrito Herman Ernst, el Apóstol Pablo Basso y el Obispo Juan Carlos Aloy, en la Iglesia Villa Podestá (Lanús, Buenos Aires)


La iglesia Villa Podestá se vio colmada con un total de 245 fieles. También participaron los hermanos y hermanas de “Villa Atlántida” iglesia ubicada muy cerca de allí, también en la localidad de Lanús. Acompañaron asimismo portadores de ministerio del distrito y de las comunidades participantes.
El coro compuesto por ambas comunidades brindó un marco muy especial, de hecho, el Apóstol de Distrito mencionó con alegría al final que había sido: “un solo coro”.
La prédica se basó en el texto bíblico de Salmo 119, versículo 76: “Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo”.
Comenzó haciendo referencia a que el salmista, viviendo tribulación, reconoció a Dios como creador y omnipotente. Además, aceptó y recibió consuelo. A continuación, el Apóstol de Distrito explicó que Jesucristo es quien da verdadero consuelo; Él anunció el envío del Espíritu Santo como consuelo y ayuda.
“Dios nos pide que reflexionemos en todo lo que tenemos porque ello es motivo de agradecimiento”, expresó también. E invitó a reconocer algunos de los beneficios divinos:

- la gracia de lo terrenal: reflexionar en todo lo que se tiene en lo cotidiano, porque es motivo para agradecer.
- la elección: qué implica, porque esa elección es consuelo y gracia.
- la vida eterna: Dios nos dio el camino de los Sacramentos y la palabra para que logremos comunión con Él.
- el perdón: somos perdonados en cada Servicio Divino; reflexionamos sobre la equivocación y, si el arrepentimiento es genuino, hay perdón.
- nuestros dones: mirar los dones que nos dio Dios, descubrirlos, disfrutar de ellos y ponerlos a su servicio.

Participaron también en el servir el Ayudante Apóstol de Distrito que, entre otras palabras, agregó que no se trata de ver cuáles son las circunstancias que debemos pasar sino cómo las pasamos: ahí encontraremos el consuelo divino. Por su parte, el Apóstol Basso destacó que “Dios es quien nos conoce, comprende y ama”.
Para dar continuidad a lo expresado, el Apóstol de Distrito aún mencionó: “En las circunstancias, me tomo de la mano del Padre” y agregó: “que podamos cada día construir más confianza en el Señor y así vendremos Él, a buscar esa ayuda”.
Al finalizar la hora se despidió con las palabras: “¡Nos encontramos en cada oración!”.
Luego, junto a los portadores de ministerio acompañantes, estrechó la mano de los presentes. A continuación, se acercó al coro donde le fue obsequiado el himno “Al amparo de la roca” y se compartió una foto grupal.

GALERÍA