¿A quién confiamos nuestro corazón?

Lunes 02/02/2026

A veces me preocupa la vida de oración de los hijos de Dios. Tenemos esta maravillosa posibilidad de contarle todo al amado Dios. ¿Por qué no aprovechamos esta oportunidad?

Fuente: nak.org


Hablamos con nuestro prójimo. Contamos lo que no nos gusta, lo que nos molesta. Lo que nos preocupa, lo que nos asusta. Hablamos de ello con nuestro vecino, con nuestros amigos y con nuestros compañeros de trabajo. Y yo no puedo evitar preguntar una y otra vez: ¿Ya se lo has dicho al amado Dios? Sí, claro, cuando tenemos una preocupación, decimos: ¡Amado Dios, amado Dios, ayúdame!

Pero cuando te enojas, cuando estás furioso, ¿se lo dices también al amado Dios o solo a tu vecino? Es solo un ejemplo. Amados hermanos, contémosle al amado Dios todo lo que hay en nuestro corazón. Él lo sabe sin que se lo digamos. Pero cuando lo mencionamos en la oración y realmente hablamos con Dios, estamos demostrando que para nosotros es importante hablar con Él. Y que para nosotros es muy importante saber qué piensa Él al respecto y cómo ve Él las cosas.

Cuando estamos realmente enojados, se lo decimos al vecino, tenemos que desahogarnos. Pero no se lo decimos al amado Dios, porque sabemos perfectamente que Él no piensa como nosotros, que ve las cosas de otra manera. Y entonces no queremos necesariamente escuchar lo que el amado Dios piensa al respecto. Por eso no hablamos con Él. Amados hermanos y hermanas, debería ser importante para nosotros saber siempre lo que Dios piensa al respecto y cómo ve Él las cosas. Y entonces también le damos al amado Dios la posibilidad de mostrarnos su punto de vista.

Impulso de un Servicio Divino del Apóstol Mayor

GALERÍA