¿Qué es útil?

Lunes 15/02/2021

El Servicio Divino para la juventud, del mes de febrero, fue realizado por el Obispo Oscar Fernández, acompañado en el servir por el Anciano de Distrito Gustavo Santoro.


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Servicio Divino de palabra para la juventud – 13 de febrero de 2021

¿Qué es útil?

Texto bíblico:
Salmos 119: 37: “Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu
camino.”

Mensaje: Cristo es el parámetro para medir lo que es bueno y útil.

A veces no comprendemos todas las cosas. El ser humano no llega a la altura de Dios. Pero tratamos de orientarnos, intentamos ver desde otro punto de vista las mismas cosas que venimos mirando hace tiempo. Tratamos de ver lo que es de Dios y lo que Dios espera de cada uno.

Cuando uno va en auto y de repente se encuentra con una calle cortada porque están haciendo alguna obra, entonces el primer pensamiento puede ser “voy a llegar más tarde”. Tengo un inconveniente: es lo que estoy mirando.
Si alguien viniera y me explicara que la calle cortada porque se está haciendo una obra y que esto va a ser para bien, quizás piense: “yo entiendo que esto puede ser útil, que esto es para bien, pero en este momento, a mí me perjudica”. Ahora, cuando reflexiono un poco más, me doy cuenta de que es una obra de utilidad y que será para muchos. Es decir, salgo un poco de la escena, me corro del centro y logro ver su utilidad.
Lo bueno es poder discernir si algo es útil. Algo que quizás en este momento no lo necesito, pero sí lo puedo llegar a necesitar en el futuro. Depende de cómo lo miremos.

En el texto bíblico se mencionan dos peticiones:

-La primera es: “Aparta mis ojos, que no vean la vanidad”. No queremos mirar las cosas que no son útiles. Por supuesto, somos libres de mirar lo que deseemos mirar; encendemos la computadora, el celular y miramos… Pero está en nosotros poder ver lo que es de utilidad, lo que es conveniente, lo que es bueno. En nuestra vida, queremos mirar lo mejor y lo que es útil.
También esta petición se refiere a no mirar solamente lo mío, lo que me importa solamente a mí.

-La segunda es: “avívame en tu camino”. Jesús marca el camino para quienes creen en Él. Miramos: ¿Cómo se comportaba Jesús? Iba a ayudar al necesitado. ¡Qué lejos estaba el Señor de ser el centro! Incluso ofrendó su vida. Siempre miraba hacia el prójimo.
Jesús también dijo que debemos buscar primeramente lo que es de Dios, lo que tiene valor de eternidad. Y que después buscáramos la añadidura, que también la podemos pedir a Dios, que conoce todo lo que nos hace falta.

Para discernir, para poder ver qué es útil, qué puede ser beneficioso para mí y para los demás, debo tener como parámetro, como medida a Jesús. Porque lo que viene de Jesús, lo que viene de Dios, lo que viene de lo alto, es bueno y es útil, tanto en la vida espiritual como en la vida material.

Por supuesto que a veces me encuentro con alguna “calle cortada”. Y quizás en una primera instancia no entiendo qué es lo que pasa. Miro para un lado, para el otro. Hasta que después veo cuál es el problema. Incluso en la vida espiritual a veces uno dice: ¿cómo puede ser que esta situación me tenga así? Pero queremos pasar todo por el tamiz de decir: ¿Esto es útil o no? Porque vivimos tomando decisiones, donde utilizamos el sentido común y nuestra conciencia también nos dice: “es para este lado” o “es para este otro”. Después sigo por el lado de la fe y me pregunto: esta decisión, ¿le agradará a Dios? ¿Concuerda con el Evangelio? Allí entonces estoy orientado.

Porque a veces uno se desorienta. Venir a la Iglesia es una de las partes que componen nuestra relación con Dios. Además, hacemos la oración -aunque a veces nos pueda costar- porque la oración nos acerca a Dios. A veces me doy cuenta de que pierdo tiempo en tantas otras cosas… Y se me va la vida. Entonces ruego: “Amado Dios, ayúdame a mirar bien”.
Deseamos estar orientados. Poder ver que todo lo que es de Dios nos es útil y que el parámetro es nuestro Señor Jesucristo. Cristo me orienta para tomar la mejor decisión, para ver lo que es útil y también lo que no sirve.

Entonces subimos un nivel más en nuestra reflexión: ¿Dios se agradará si atiendo a mi amigo, en su necesidad?
Seguimos subiendo: ¿Dios querrá que yo sea la herramienta para ayudar al prójimo, aunque quizá no sea mi amigo?
Ya son otros niveles. Pero quisiéramos hacerlo por nuestra relación con Dios. Esto nos ayudará mucho a tomar las mejores decisiones.

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