"Una vida exitosa" - Servicio Divino anual de juventud

Martes 13/10/2020

El Servicio Divino para la juventud de octubre fue realizado por el Apóstol de Distrito Enrique Minio, en conexión con los Apóstoles Reinaldo Milczuk (Brasil) y Herman Ernst (Uruguay), quienes también realizaron aportes a la prédica.


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Servicio Divino anual de juventud – sábado 10 de octubre de 2020

Título: Una vida exitosa

Texto bíblico:
Juan 1:12: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.

Lectura bíblica: Juan 8: 31-36

Mensaje: Gracias a Cristo podemos llegar a ser lo que tengamos que ser.

“Deseamos vivir esta hora como si estuviéramos todos juntos”. Con este sentir el Apóstol de Distrito daba la bienvenida a jóvenes de los seis países que componen su área de atención. También al comienzo expresaba que “muchas veces nuestra agenda no es la agenda del Padre”. No obstante, aceptamos la “agenda” de Dios. En este punto, recordó un concepto que el Apóstol Mayor compartió recientemente: “el plan de Dios no se cancela. Cristo viene y hacia allí queremos mirar”.

“Seréis verdaderamente libres”
Estas palabras eran el final de la lectura sugerida para este mes. El Apóstol de Distrito profundizó a partir de esto que hay algunas personas que dicen "para mí la libertad es hacer exactamente lo que yo deseo, sin límites, sin restricciones”, o: “La libertad es ser independiente de todo, es no tener en cuenta absolutamente nada más, es hacer lo que yo quiera hacer".
Es un poco complicado vivir en una sociedad bajo este concepto de libertad, sin considerar lo que el otro también está viviendo.
Pero “hay otro concepto de libertad”, manifestaba el Apóstol de Distrito Minio.

Libertad para convertirnos en aquello que deseamos ser
Hay una libertad que nos permite convertirnos en aquello que deseamos ser. Suena un poco más interesante y nos da otra perspectiva.
Cuando tenemos una meta, sabemos qué camino tenemos que tomar. Saber adónde ir nos marca el rumbo. Entonces sabemos qué implica, cuánto esfuerzo tengo que hacer y cómo me tengo que preparar.
Como hijos de Dios, ya sea en el Bautismo, en el Santo Sellamiento o en la Confirmación, nos decidimos por el Señor. Y Cristo nos hace libres para poder convertirnos en aquello que queremos ser.

¿Qué queremos ser?
Si me he decidido seguir a Cristo, entonces quiero:
1) alcanzar su imagen,
2) ser parte y heredero del reino de Dios,
3) ser bendición,
4) tener una vida feliz.

Alcanzar la imagen de Cristo
Para ser como Cristo, necesitamos obrar con amor al prójimo. Dios nos dijo que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Nos regaló también la manera de hacerlo, al darnos la “regla de oro”: brindarle al otro aquello que queremos que el otro nos brinde.
Reflexionamos: ¿Cuándo sufro? ¿Qué cosas me duelen o lastiman? ¿Qué cosas me preocupan?
Lo que a mí no me hace bien, me produce un daño, una tristeza, un sufrimiento, también se lo produce a mi prójimo. Entonces queremos aplicar esta regla simple cotidianamente.

También queremos transitar el camino de la unidad. Cristo buscaba la unidad con el Padre y con sus discípulos. Entonces queremos ser una sola cosa. Tenemos diferentes formas, diferentes culturas. Pero unidad en Cristo es mirar todos hacia Él. Pensar, hablar y obrar como Él lo haría.

Ser parte del reino de Dios
Dios me pide que sea limpio, puro, humilde, para así poder reconocer aquello que necesito cambiar. Nos ayuda dándonos su gracia. Nos invita una y otra vez a su altar, porque en la palabra podemos ir aprendiendo, poco a poco, qué es lo que debemos ir cambiando.

Ser bendición
También con la palabra y con los Sacramentos nos preparamos para poder ayudar a todos aquellos que nos rodean. En primer lugar, en la comunidad y luego también en nuestro entorno cotidiano. Colocamos nuestros dones al servicio de Dios y del prójimo con alegría, como dice nuestra misión.

Tener una vida feliz
También queremos encontrar el camino para una vida feliz. Dios nos enseña y nos da bendiciones. Las bendiciones de Dios significan su ayuda y presencia en nuestra vida. Cuando administramos correctamente las bendiciones que Él nos da, alcanzamos felicidad.
Si estamos viviendo una circunstancia o si estamos viviendo una alegría, si estamos transitando una situación inesperada o una situación planificada, un proyecto de vida: en cada una Dios quiere darnos su ayuda. Quiere darnos de su bendición y en cada Servicio Divino nos enseña cómo administrarla para alcanzar una vida feliz.
Dios nos invita a que nuestra vida en Cristo pueda ser exitosa en alcanzar todo aquello en lo que hemos decidido convertirnos, en aquello que queremos ser.

El Apóstol de Distrito Minio se despedía, al finalizar la hora del Servicio Divino, con un deseo:
“Que todos juntos podamos seguir recorriendo el camino que el amado Dios nos muestra,
vivir la alegría de ser una juventud unida, sin fronteras”.

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