Servicio Divino de palabra para la juventud - Julio 2020

Lunes 13/07/2020

El Servicio Divino de palabra para la juventud del sábado 11 de junio fue oficiado por el Obispo Fernando Mendá, desde Uruguay. Colaboró en el servir el Anciano de Distrito Daniel Garín.


Para descargar un resumen de la palabra en formato pdf, por favor hacer clic en: Resumen

Si desea visualizar un extracto en video, por favor hacer clic en: Video

Para acceder al audio, hacer clic en: Audio

Servicio Divino de palabra para la juventud – sábado 11 de julio de 2020

Título: Una expresión del amor de Dios

Texto bíblico: Juan 15:9-11, “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.”

Lectura bíblica: Juan 15: 1-8

Mensaje: “Dios expresa su amor de manera especial al darnos sus mandamientos.”

“Queridos jóvenes, en primer lugar, quisiera transmitir los saludos del Apóstol de Distrito, los Apóstoles, Obispos y Dirigentes de Distrito, para todos ustedes en este día”, comenzó diciendo el Obispo Fernando Mendá, apenas iniciado el Servicio Divino.

Dios es amor
El texto del día, reforzado por la lectura bíblica, está relacionado con la naturaleza de Dios. Tal como dice Juan en su primera carta, “Dios es amor” y aquí está la esencia del Padre. Este amor no es solo una manifestación del ser de Dios, sino que es su ser mismo. A partir de ello es que se explican todas sus acciones.
Los diez mandamientos es un ejemplo también de su amor. Reglas que, por un lado, tienen el propósito de acercarnos a la comunión con Dios, ya que, al conocer su voluntad, nos invita a esforzarnos para obrar de la manera correcta. Por el otro, estos mandamientos permiten que haya armonía y paz entre los seres humanos.

Vinculados con Cristo
Jesús toma el ejemplo de la vid y los pámpanos para enseñar cuán importante es mantener la unidad, la comunión y un vínculo que produzca frutos.
Cristo había dejado un nuevo mandamiento a sus seguidores. Que pudieran amarse tal como Él los había amado. “¿De dónde proviene el amor con el cual Jesús amó a sus discípulos?”, se preguntó el Obispo. “Proviene del Padre”, respondió enseguida. Este amor era imprescindible que los discípulos pudieran tenerlo entre ellos y llevarlo también a toda la comunidad.
“Podríamos pensar que el amor del Padre a su Hijo no es el mismo que Jesús tuvo por los discípulos”, manifestó el siervo. Sin embargo, es el Espíritu Santo aquel que une al Padre con el Hijo y derrama ese mismo amor en nuestros corazones.

El ejemplo de Jesús
Cristo nos exhorta a poder permanecer en su amor, aunque esto conlleve una gran responsabilidad. “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor”, dice el texto bíblico del día. “Además de recibir los Sacramentos, es necesario poner la palabra por obra y seguir a Jesucristo, Él es nuestro perfecto ejemplo. Esto es un gran esfuerzo y una tarea muy importante”, agregó el Obispo.
Cristo ha demostrado que esto es posible, ya que aun siendo perfecto hombre pudo cumplir los mandamientos divinos. No fue una carga ni una obligación para Él. “Esto debe ser de la misma forma para nosotros”, subrayó el siervo.

Para nosotros
Nuestro Padre celestial espera que podamos cumplir los mandamientos libremente. Hacerlo por agradecimiento, demostrando que nada del mal nos domina y que seguimos a Cristo por propia voluntad.
Guardar los mandamientos, orientarse en la voluntad divina, servir, ofrendar, vincularse con el Padre, todo esto tiene un fin y lo dice el texto bíblico: “para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido”.
“Nuestro gozo es la presencia de Dios. A partir del vínculo de amor con Jesucristo, podemos tener la certeza de que el Padre nos acompaña. Así la alegría es completa, porque tenemos la seguridad de que el Padre celestial siempre está a nuestro lado”, afirmó el Obispo.

GALERÍA