“Ei irmãozinho!”

Sábado 12/10/2019

El 12 y 13 de octubre jóvenes del nordeste de Brasil tuvieron la enorme alegría de compartir una jornada recreativa y Servicio Divino junto al Apóstol de Distrito Enrique Minio y los Apóstoles Ernst, González y Reinaldo. Todo se desarrolló en el “Acampamento Paraíso”, un predio ubicado en el municipio de Igarassu, Pernambuco.


Un enorme cartel de recepción fue lo que los Apóstoles vieron apenas ingresaron al predio. Detrás de él con una gran sonrisa dibujaba en sus rostros estaba la juventud, cantando a viva voz “Ricos em Cristo!”, canción especialmente preparada para la jornada y que comenzaba con las palabras “Ei irmãozinho!” (en español: “¡Ey, hermanito!”). El Apóstol de Distrito Minio devolvió todo ese amor con mucho agradecimiento, la sorpresa lo había conmovido. Cada joven tuvo la posibilidad de escoger aquello de lo cual quería participar. El deporte fue la actividad preferida durante las primeras horas: fútbol, vóley, quemados y otros juegos de mesa se llevaron la mayor parte de la energía juvenil. Los Apóstoles también participaban activamente.
El colorido y nutritivo almuerzo sirvió para recargar fuerzas y esperar lo que se venía: la charla con los Apóstoles. Fue así que los siervos se acercaron al escenario y dialogaron con la juventud sobre los temas que ella misma planteaba. A las 17 horas en Pernambuco el sol comienza a desaparecer y en pocos minutos ya es de noche, es por ello que la jornada no terminaría muy tarde. Había que descansar y preparar el alma para el Servicio Divino.

Sabiduría y conocimiento
El domingo, el texto bíblico fue 2 Crónicas 1: 9-10: “Confírmese pues, ahora, oh Jehová Dios, tu palabra dada a David mi padre; porque tú me has puesto por rey sobre un pueblo numeroso como el polvo de la tierra. Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?”.
Así como Salomón pidió primeramente sabiduría y conocimiento a Dios, esa misma decisión es la que deberían tomar los jóvenes, explicó el Apóstol de Distrito. A ello le sumó la necesidad de contar con confianza, humildad y fieldad, para poder continuar en el camino correcto. “Queremos servir a Dios por amor, ya que cuando lo hacemos de esta manera entonces permanecemos en el camino de la bendición. Este es un pequeño secreto que no podemos desconocer. Nuestro Padre va a darnos el resto de las cosas que también necesitemos”, señaló el siervo.
“Muchas gracias por cada tarea y detalle durante estos dos días, estoy muy feliz por todo lo que hemos vivido. Deseo que la bendición de Dios sea con cada uno de vosotros. Llevo sus saludos al próximo lugar donde me toque estar”, expresó el Apóstol de Distrito al finalizar el Servicio Divino. Comenzaría así el retorno a los hogares, no sin antes tomarse una foto todos juntos en el altar y unirse en un afectuoso e inolvidable abrazo del corazón.

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