Jueves 11/06/2026
Durante el mes de mayo, las comunidades de Francisco Solano Nº 1 (en Argentina) y Riachuelo (en Uruguay) celebraron sus aniversarios de inauguración.
Medio siglo de fe y crecimiento
La iglesia Francisco Solano Nº 1 conmemoró su 50º aniversario el domingo 17 de mayo con un Servicio Divino presidido por el Apóstol Omar Piñeyro. La celebración reunió a 150 invitados, entre ellos hermanos y hermanas que formaron parte de los primeros años de la comunidad.
La historia de la iglesia se remonta a 1959, cuando fieles provenientes de la ciudad de Gerli, (en la zona sur del Gran Buenos Aires) comenzaron a dar testimonio de la fe nuevoapostólica en la zona. Las primeras reuniones se realizaban en un hogar de familia y una sencilla máquina de coser servía como altar. Aquellos encuentros marcaron el inicio de una comunidad que crecería de manera constante hasta la inauguración de la iglesia, el 16 de mayo de 1976, por el Apóstol Aureliano Martón.
Durante el Servicio Divino de 50° aniversario se recordó su desarrollo a lo largo de las décadas y la influencia que tuvo en el surgimiento de otras comunidades. El texto bíblico leído fue Salmos 122:1. Junto al Apóstol Piñeyro participaron de la prédica el Obispo Oscar Fernández y el Pastor José Luis Castillo, Dirigente de la Comunidad, quien expresó su alegría al contemplar a distintas generaciones allí reunidas.
La celebración había sido preparada con dedicación por los hermanos y hermanas, quienes decoraron la iglesia y elaboraron unos presentes especiales para los primeros integrantes de la comunidad que aún permanecen activos. Al finalizar el Servicio Divino se proyectó un video con una reseña histórica de la iglesia y testimonios de sus miembros.
80 años de la iglesia Riachuelo
En Uruguay, los fieles de Riachuelo celebraron el 80º aniversario de su iglesia junto al Obispo Fernando Mendá. El festivo Servicio Divino se realizó en la tarde del sábado 30 de mayo.
Si bien los orígenes de la comunidad se remontan a 1939, fue el 5 de mayo de 1946 cuando se inauguró la iglesia que, hasta el día de hoy, continúa siendo el mismo lugar de encuentro para sus fieles.
El Servicio Divino estuvo basado en el pasaje bíblico de 2 Corintios 13:14. Al comienzo, el Obispo destacó el profundo agradecimiento por todo lo que en la comunidad hoy puede disfrutarse, fruto del esfuerzo y compromiso de muchos hermanos y hermanas que trabajaron para construirla y sostenerla.
La prédica profundizó en los tres aspectos centrales de la bendición final del Servicio Divino: la gracia de Jesucristo, manifestada para la salvación de la humanidad; el amor de Dios, fundamento de todo su obrar; y la comunión del Espíritu Santo, como fuerza viva que une y edifica a la comunidad como cuerpo de Cristo.
Asimismo, se invitó a los presentes a reflexionar sobre los efectos que esta bendición tiene en nuestra vida de fe. “La bendición de Dios nos brinda la certeza de su compañía. Si tenemos esto presente, nada podrá separarnos de su amor”, expresó el Obispo al concluir el Servicio Divino.