El camino a la cruz

Viernes 27/02/2026

El primer Servicio Divino de marzo está dedicado a los difuntos. El Nuevo Testamento nos relata que, estando Lázaro ya muerto, Jesús lo llamó a la vida, diciendo: “Ven fuera”. Este mismo llamado es válido tanto para los difuntos como para los que viven. Jesús nos llama a seguirlo para alcanzar la vida eterna. Y nos llama a la comunión: la Iglesia de Cristo es la comunidad de los que viven y de los difuntos.


La prédica del segundo domingo se centra en la transfiguración de Cristo, que reveló su naturaleza divina. Quien desee alcanzar la salvación, debe oír al Hijo de Dios. Los vivos y los difuntos son llamados a confesar a Jesús como Cristo y Redentor.

Este mes también recordamos cuando Jesús lavó los pies a sus discípulos, una tarea que en la antigüedad cumplían los esclavos. En este acto, por un lado Jesucristo dejó a la vista su humildad y, por otro, su dedicación al ser humano por medio de su servicio.

Estando cerca de su muerte en la cruz, Jesús instituyó la Santa Cena. En el pan y el vino se hacen presentes el cuerpo y la sangre de Cristo. Jesús se entrega por completo a la humanidad y es el alimento para la vida eterna.

Finalmente, marzo nos trae el Domingo de Ramos, en el que rememoramos la entrada de Jesús en Jerusalén y su majestuosidad como Rey y el Dador de paz.

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