El secreto del éxito: la perseverancia

Lunes 11/01/2021

No importa lo que pase en 2021, Dios tiene un plan para los seres humanos. Y quienes quieren ser parte de él, siguen un plan de acción con exigencias "deportivas": la primera parte del Servicio Divino sobre el lema del año, “Cristo, nuestro futuro”.


La carrera de resistencia hacia el futuro
Servicio Divino de Año Nuevo 2021: primera parte


Queridos hermanos y hermanas, para este primer Servicio Divino del año escuchamos una palabra de la epístola a los Hebreos, del capítulo 12, un extracto de los dos primeros versículos, donde dice: “Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”.

El plan de Dios
Hay muchos interrogantes sobre lo que nos espera este año. No lo sabemos, nadie lo sabe realmente, pero una cosa es cierta: el Señor tiene su programa y lo lleva adelante. También en 2021 continuará su plan.
Comenzó después de la caída en el pecado y termina en la nueva creación, cuando los redimidos estén con Dios y los seres humanos y la creación serán tal como Dios quiere que sean. Entonces habrá paz, alegría, júbilo y regocijo, porque todo volverá a ser como Dios quiere.
El acontecimiento que sigue en el plan de redención de Dios es el retorno de Jesucristo.

Nuestro plan de acción
Esta es nuestra elección, queremos participar en el retorno de Jesucristo y, por eso, el lema de este año: “Cristo, nuestro futuro”. Creemos en el retorno de Jesucristo y queremos prepararnos para ese acontecimiento.
¿Qué significa eso? Sí, queremos llegar a ser lo que Dios quiere que seamos, y nuestro modelo para ello es Jesucristo. Jesucristo era el hombre que correspondía exactamente a la voluntad de Dios.
Ese es nuestro plan de acción. También aquí vale: “Cristo, nuestro futuro”. Queremos ser como Él para poder estar donde Él está.

La carrera
En la Biblia, esta preparación se describe a menudo con una imagen: con la imagen de una competencia, una carrera.
Esta es la forma en que el Espíritu de Dios muestra que prepararse para el retorno de Cristo no es un paseo. Es cualquier cosa menos cómodo. Es una competencia, es decir, requiere mucho esfuerzo, requiere mucha fuerza. Uno tiene que mostrar mucho celo, tiene que aplicar mucha energía. No basta con estar registrado y participar.
Para ganar, para obtener la corona de la vida eterna, hay que perseverar hasta el final.
Hasta el final. Pase lo que pase. El que abandona antes del final, pierde. La imagen lo muestra, no se lo puede decir más claro.

Las reglas
Pablo también dice que solo se puede ganar una competencia si se respetan las reglas. Eso es obvio. Ya sean las Olimpíadas, cualquier competencia, si no se siguen las reglas, no se puede ganar. Nosotros no hacemos las reglas. Están fijadas por Dios. Están fijadas por Jesucristo. La regla de esta competencia es: Debes orientarte en la enseñanza de los Apóstoles. Ellos son los que anuncian el Evangelio. Otra regla es: Solo puedes llegar a ser bienaventurado en la comunión de los creyentes. Un solitario no puede alcanzar la meta.
“Cristo, nuestro futuro”. Conscientemente, no dije “Cristo, mi futuro”, sino “Cristo, nuestro futuro”.
Por supuesto, somos muy diferentes en la comunidad, en todos los sentidos. Las opiniones, las situaciones, las circunstancias de la vida... todo es muy diferente.
Centrémonos en lo esencial. En la comunidad, por muy diferentes que seamos, tenemos la misma meta y debemos seguir exactamente el mismo camino para alcanzarla.

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