Miércoles 01/04/2026
La resurrección de Jesucristo es el punto central de la fe cristiana, de nuestra fe, y a través de ella Dios confirmó la doctrina y la persona de Jesucristo.
Jesucristo vino y proclamó a los seres humanos una doctrina diferente a todas las demás. Reveló la verdadera naturaleza de Dios, les dijo que Dios es su Padre, que es amor. Lo que cuenta para Él no es solo el cumplimiento de algunos mandamientos, reglas y leyes. Él presta atención a nuestro corazón y a nuestro amor. Está muy cerca de nosotros, se preocupa por nosotros.
Es un Dios misericordioso. Ese es nuestro Dios. No es un Dios que castiga. No es un Dios que busca venganza.
A través de la resurrección, Dios demostró que Jesús es realmente su Hijo amado. Dios lo cuidó durante toda su vida. Pero la prioridad era apoyar a Jesucristo para que, como ser humano, pudiera entrar en el reino de Dios y tener comunión eterna con Él.
Este era el Padre de Jesucristo. Y este es nuestro Padre. Creemos que Dios nos ama, no porque nos dé mucho dinero, ni porque resuelva todos los problemas que tenemos. Su amor consiste en permitirnos permanecer fieles hasta el final y entrar en su reino. Sabemos que se preocupa por nosotros en nuestra vida cotidiana, pero eso no es lo más importante. Lo más importante es que quiere ayudarnos a alcanzar la vida eterna.
Impulso de un Servicio Divino del Apóstol Mayor
Fuente: nak.org