Mirar hacia arriba y perseverar

Lunes 12/04/2021

De chico aprendió a andar en bicicleta. Aún hoy recuerda dos lemas de su padre que le ayudaron a poder hacerlo. Reflexiones sobre la palabra del año por el Apóstol de Distrito Enrique Minio.


El Señor nos ha elegido. Él es el autor de nuestra fe y hace posible que alcancemos la meta. Lo necesitamos a Él para alcanzar dicha meta, por lo tanto, siempre debemos poner los ojos en Jesús, mirar hacia arriba y perseverar.

Cuando pienso en esta expresión no puedo dejar de recordar cuando aprendí a andar en bicicleta. Lograr el equilibrio necesario era un desafío que parecía imposible de alcanzar. Al intentarlo solo no podía lograrlo, entonces, mi padre poco a poco me fue explicando la “teoría”. Pero de la teoría a la práctica había una gran diferencia. Él se dispuso a ayudarme, tomaba el asiento con su mano y corría detrás de mí con toda dedicación. Recuerdo de él dos expresiones que me ayudaron al aprendizaje.

“¡No hacia abajo, mira hacia arriba!”
Como todo inexperto siempre colocaba mi mirada en la rueda delantera, miraba hacia abajo. En ese momento recuerdo la voz de mi padre diciéndome “no mires hacia abajo, siempre tienes que mirar hacia arriba, hacia el frente”. La lucha cotidiana nos carga, nos preocupa. Nuestro enemigo común nos quiere desviar de la meta y entonces espera que le demos más importancia a lo material, mirando hacia abajo. El resultado es que “nos caemos del camino de la fe”, como ocurre cuando andando en bicicleta miramos hacia abajo. Para mantenernos en el camino de la fe “miremos hacia arriba conscientemente a Jesucristo”. En Él encontraremos claridad y nuestras decisiones serán las correctas.

“¡Pedalea más fuerte, no te detengas!”
En segundo lugar, en mi aprendizaje para andar en bicicleta había momentos en los que perdía el equilibrio pues la velocidad de la bicicleta disminuía (en las pendientes hacia arriba o en caminos difíciles), entonces mi padre me decía “pedalea más fuerte, no te detengas”. La palabra que hemos recibido para este año: “Cristo, nuestro futuro” se relaciona a una carrera, una competencia, un desafío que nos lleva por caminos difíciles o con pendientes hacia arriba. Exige esfuerzo y perseverancia. Es una carrera de resistencia. Para no perder el equilibrio cuando decaiga la fe debemos “pedalear más fuerte”, lo que significa: afirmarnos en la oración, en la participación bajo la palabra en los Servicios Divinos, en luchar por obrar la palabra recibida, en confiar una y otra vez en Cristo, en servir a Dios y al prójimo con alegría. Entonces no perderemos el equilibrio de la fe y llegaremos a la meta.

Cristo es nuestro futuro, hacia Él miramos y de Él obtenemos las fuerzas para llegar al día del cumplimiento de la promesa. ¡Decidámonos cada día por Cristo!

Fuente: nac.today

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