Adoración, obediencia y bendición

Domingo 01/09/2019

La iglesia Pocitos (Montevideo) fue el escenario elegido donde el domingo 1° de septiembre dos centenares de hermanos y hermanas asistieron a un Servicio Divino presidido por el Apóstol de Distrito Enrique Minio. Tras 47 años de actividad ministerial sería puesto en descanso el Obispo Edgardo Méndez.


La iglesia Pocitos está a punto de cumplir 77 años. Se encuentra en uno de los barrios más conocidos y habitados de Montevideo.
Para esta ocasión especial también estuvieron allí los Apóstoles Herman Ernst, de Uruguay, Guillermo Canessa, Jorge Franco, Claudio González y Gerardo Zanotti, de Argentina. Además, el encuentro fue seguido en directo por trasmisión en las diversas comunidades de Uruguay.

Para el servir el Apóstol de Distrito Minio leyó el pasaje que contiene el final de la oración del Padre Nuestro, del Evangelio de Mateo 6: 13. Dice: “Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos.”
Entre otros conceptos, reflexionaba que queremos adorar a Dios y comenzamos a adorarlo cuando en nuestro corazón reflexionamos lo que Él es, cuando podemos valorar que nos llamó como sus hijos y que espera que alcancemos el día del cumplimiento de la promesa como dignos. También cuando podemos valorar esa herencia que nos ha prometido. Entonces luego vamos a transformar nuestra vida no solo en una alabanza, sino en una verdadera adoración, que se traduce en la obediencia a su palabra.
El Espíritu Santo es el poder del amor y del dominio propio, y ese poder está en cada uno de nosotros. Dios espera que podamos utilizarlo para vencer todo lo que esté por delante. Pero hay un pequeño gran secreto: ese poder va a estar disponible si transitamos el camino de la voluntad de Dios. Cuando luchamos por hacer su voluntad, ese poder puede manifestarse en cada uno de nosotros en nuestra vida. Y ahí vamos a ver la bendición de Dios.

A continuación, colaboraron en el servir los Apóstoles Franco, Canessa, González y Zanotti. Luego fue llamado al altar el Obispo Méndez, despidiéndose de su actividad ministerial tras 47 años, de los cuales 16 fueron como Obispo. Agradeció a todos y expresó que “un siervo sin el amor de los hermanos no es nada. Lo creo, lo siento y lo he experimentado toda mi vida. ¡Cómo no he de agradecer! Alabanza para el Padre (…) El Señor viene, ¡vamos a casa!”.
El Apóstol de Distrito le agradeció también por todo lo brindado a lo largo de ese tiempo en la Obra de Dios y procedió a efectuar el acto de pase a descanso.
Además, bajo la nueva interpretación de ministerio, fue realizado el nombramiento de los Obispos Fernando Mendá y Ariel Varela, el encargo de cuatro dirigentes de distrito y el nombramiento de 15 ayudantes de dirigentes de distrito.
Alegró también la presencia del Apóstol de Distrito Raúl Montes De Oca y del Apóstol Carlos Milioto, ambos actualmente en descanso.

Unos días antes…
En los días previos a este emotivo encuentro, los Apóstoles visitaron la Escuela de Música de Montevideo y asistieron a un concierto en la iglesia Centro, ofrecido por el Coro General y el Coro Metropolitano de Juventud. Asimismo, el Apóstol de Distrito Minio había oficiado en otras dos iglesias de Uruguay: Rocha y Castillos (a unos 197 y 252 km de Montevideo, respectivamente).

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