Jueves 29/10/2026
El sábado 24 de octubre, la Iglesia Central Buenos Aires fue sede del Servicio Divino anual para la juventud, oficiado por el Apóstol de Distrito Herman Ernst. La prédica invitó a descubrir en el vínculo con Dios la fuente de una alegría que permanece y se renueva.
Participaron presencialmente en la Iglesia Central Buenos Aires (Argentina) unos 1033 invitados. La mayoría integró un gran coro de jóvenes que ocupó una buena parte del salón central de la iglesia. El encuentro además fue transmitido a toda el área de la INA Sud América. A su vez, la prédica contó con traducción simultánea al portugués para los jóvenes de Brasil.
“¡Qué hermoso estar dispuestos a servir a Dios! ¡Cuántas sorpresas nos regala nuestro Padre celestial! La capacidad de amar y de dedicarse al Señor no deja de sorprendernos, no tiene límite”, expresó el Apóstol de Distrito al comienzo.
Alegría: por la salvación y por poder confiar en Dios
“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”. Con este texto bíblico de Filipenses 4:4 como punto de partida, el Apóstol de Distrito Herman Ernst celebró el Servicio Divino anual para la juventud.
En un mundo en el que tantas personas experimentan la tristeza y una sensación de vacío, los jóvenes fueron invitados a reconocer que la verdadera alegría no consiste en sonreír permanentemente ni en ocultar las dificultades. No sería algo real. Tampoco se consigue por haber alcanzado un determinado nivel de fe, ni por reunir bienes o vivir experiencias agradables.
La alegría en el Señor es una realidad fundamentada en la salvación y en la posibilidad de confiar en Dios y por eso permanece incluso cuando las circunstancias no son favorables. “Es un don que recibimos de Él, no un logro que debamos alcanzar por nuestros propios esfuerzos”, explicó el Apóstol de Distrito.
Una relación que Dios quiere restablecer
A su vez, esta alegría está estrechamente vinculada con la relación de amor entre Dios y el ser humano. “En la creación, esa comunión era perfecta. Pero el pecado la quebrantó”, mencionó el Apóstol de Distrito. La respuesta de Dios fue acercarse nuevamente a la humanidad, que se había alejado, enviando a su Hijo. Cristo, con su sacrificio en la cruz y su resurrección, abrió el camino para superar esa separación.
Amados, aceptados y acompañados
Y más adelante, la relación con Dios adquirió una dimensión interior y personal mediante el Espíritu Santo. Es lo que celebramos en Pentecostés.
La alegría es un fruto del Espíritu y crece cuando permanecemos unidos a Cristo. No depende entonces exclusivamente de cómo nos sentimos en un momento determinado, sino de sabernos amados, aceptados y acompañados por el Señor.
Sanar los vínculos para recuperar la alegría
El Apóstol de Distrito también señaló algunas cosas que pueden debilitar la alegría: los conflictos, las preocupaciones, el egoísmo. Las dificultades en las relaciones generan tristeza, pero trabajar para sanar esos vínculos nos ayuda a recuperar la alegría. Frente a los conflictos, es importante ser capaces de dar el primer paso y actuar siempre con bondad. Ante las preocupaciones, confiemos en Dios. La oración es un medio por el que podemos presentarle nuestras inquietudes y dudas. Además, queremos reconocer los propios errores, arrepentirnos y recibir el perdón: esto permite restablecer la comunión con Dios y con el prójimo.
El Señor está cerca
Para concluir, el Apóstol de Distrito recordó el objetivo central de nuestra fe: “El Señor está cerca”. Su cercanía se experimenta ya hoy mediante la palabra y los Sacramentos. “¡Qué relación tenemos con Dios! Procuremos cultivar cada día nuestro vínculo con el Señor, porque es nuestra fuente de alegría. Que ninguna lucha ni preocupación nos aleje de Él", expresó.
Luego, continuaron con la prédica los Apóstoles Néstor Manzelli, de Argentina, y Alfredo Silveira, de Uruguay, junto al Obispo Leonardo Berardo.
Antes de finalizar el Servicio Divino, el Apóstol de Distrito expresó un último sentimiento: “La juventud es la fuente de alegría para las comunidades. Permitan que cada hermano y hermana pueda sentir la alegría de contar con ustedes. Y hagamos todo por amor a Dios y al prójimo”.
El Servicio Divino anual para la juventud está disponible en nuestro canal de YouTube.