Servir en humildad

Viernes 20/03/2026

El domingo 15 de marzo, la iglesia Gerli Nº 1 celebró el 70º aniversario de su inauguración. En este marco, compartió una festiva hora junto al Apóstol de Distrito Enrique Minio, el Ayudante Apóstol Herman Ernst, el Apóstol Pablo Basso y el Obispo Juan Carlos Aloy.


La prédica estuvo basada en la cita bíblica de Juan 13:5. Al inicio, fue leída una reseña histórica de la comunidad. El texto permitió a los presentes recordar con gratitud el camino recorrido a lo largo de estas siete décadas.

Luego el Apóstol de Distrito expresó que la celebración no solo representaba un aniversario, sino también una oportunidad para dar un paso más hacia el cumplimiento de la promesa divina. En ese contexto, profundizó el significado del lavado de pies que efectuó Cristo y también la reacción inicial de Pedro, quien se mostró sorprendido e incluso incómodo ante el proceder de Jesús. Cuando pudo comprender el sentido de ese acto, el discípulo cambió su posición, llegando incluso a pedirle a su Maestro que lavara también sus manos y cabeza. Esta actitud nos invita a la reflexión y a estar dispuestos a reconocer los propios errores.

El acto de Jesús de lavar los pies a sus discípulos revela que el verdadero propósito de su servir era abrirles el camino hacia la comunión con Dios. En este sentido, la comunidad fue exhortada a atesorar esta enseñanza en el corazón y llevarla a la práctica mediante un servir humilde.

El amor de Dios -continuó diciendo el Apóstol de Distrito- cuando es compartido con sinceridad, permite superar cualquier contexto. Recordó, además, que somos llamados a contribuir a la salvación del prójimo, perdonando, acompañando al otro en cada situación y sosteniéndolo en la oración.

Colaboraron en el servir el Ayudante Apóstol de Distrito Ernst y el Apóstol Basso.

Al finalizar el Servicio Divino, el Apóstol de Distrito saludó a los presentes y agradeció especialmente a todos los hermanos y hermanas que contribuyeron a embellecer la comunidad, tanto en los detalles visibles como en aquellos que, aunque pasan desapercibidos ante nuestros ojos, son conocidos por Dios. El coro acompañó la celebración con la interpretación de himnos que conmovieron los corazones.

A continuación, los portadores de ministerio fueron invitados a recorrer un “museo atemporal”, donde se recrearon setenta años de historia mediante una ambientación que evocaba una antigua sacristía. Allí se exhibieron diversos objetos, como tocadiscos, prendas confeccionadas por hermanas costureras pioneras, una caja de ofrendas, fotografías, antiguas partituras y una máquina de escribir, entre otros.

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