La fe y la vida

Jueves 05/03/2026

Durante el mes de febrero 2026, varios Servicios Divinos giraron en torno al tema “ser cristiano”. En uno de los artículos de la revista Comunidad regional, el Apóstol Néstor Manzelli (Argentina) nos invita a reflexionar sobre nuestra fe y vida cristiana.


“Somos hijos de Dios y nuestra vida no es incierta, tenemos un camino y una meta eterna”, expresa el Apóstol Néstor Manzelli, de Argentina, en el artículo publicado en Comunidad regional de febrero 2026. Compartimos a continuación algunos párrafos extraídos de su escrito, que podemos leer completo en: Comunidad Regional Febrero

A partir de que Dios se manifestó en Jesús, nuestra vida tiene sentido eterno. Mediante su enseñanza y sacrificio, Cristo abrió el camino de regreso hacia Dios.

En Jesús, Dios nos llama a construir nuestra salvación, a abandonar nuestro viejo ser, afectado por el pecado, y a liberarnos del poder del mal hasta alcanzar su gloria. Si aceptamos esto tenemos mucho trabajo por delante.

Toda persona se pregunta en algún momento de la vida: ¿Quién soy? ¿Qué quiero ser? ¿Qué quiero para mí vida? Nuestros ideales, las oportunidades, los modelos que elegimos, la actitud frente a la realidad, entre otros aspectos, definen nuestra vida.

Por gracia Dios nos atrajo hacia Él y nos reveló quiénes somos, de dónde venimos, cuál es el camino que conduce a la vida y que renaciendo de agua y Espíritu nos podemos convertir en sus hijos y herederos de la vida eterna. Nos mostró su amor a través de Jesucristo y fundó su Iglesia dando autoridad a sus Apóstoles para anunciarnos el Evangelio, disponer de los Sacramentos y recordarnos constantemente: “Vendré otra vez”.

Cuando descubrimos que Dios realmente nos conoce, que ya nos amaba desde antes y comprendemos su intención (Jeremías 31:3), entonces nos dejamos guiar por su palabra, tomamos los Sacramentos y adquirimos identidad. Ahora somos hijos de Dios y nuestra vida no es incierta, tenemos un camino y una meta eterna que podemos alcanzar si quedamos fieles a Él.

Pero la fe en Jesucristo es una confesión que se demuestra con hechos.

Como estamos comprometidos a seguir a Cristo en nuestro camino de vida, nos congregamos en su casa para honrar a Dios y agradecerle, conocer su voluntad, tener comunión y recibir su gracia.

Tomamos seriamente las indicaciones del Espíritu Santo tratando de aplicarlas cada día, aunque las condiciones no sean favorables…

Estamos aprendiendo a ser nobles, a respetar al prójimo por amor, meditar nuestras respuestas antes de reaccionar, perdonar una y otra vez; a tener paciencia, ser auténticos, misericordiosos, a servir. En resumen, aprendiendo a amar a Dios y al prójimo: esta es la respuesta a nuestra fe.

Caminemos con Dios mirando su imagen en Jesús. Seamos fieles y obedientes como Él y entonces ocurrirá que un día sin darnos cuenta, en un abrir y cerrar de ojos, nos encontraremos frente al Señor.

Procuremos que nuestra vida responda a nuestra fe y que nuestra fe defina nuestra vida.

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