Viernes 16/01/2026
El miércoles 7 de enero, el Ayudante Apóstol de Distrito Herman Ernst ofició en San Pedro (Buenos Aires, Argentina). El encuentro tuvo lugar en la iglesia San Pedro Nº 2 y contó con la participación de las dos comunidades de la ciudad.
Al comenzar, el Ayudante Apóstol de Distrito expresó su alegría por compartir el Servicio Divino junto a los fieles de San Pedro. Recordó que, en ocasiones anteriores, al viajar junto al Apóstol de Distrito Norberto Passuni (actualmente en descanso) y otros Apóstoles, surgían conversaciones sobre la ciudad, no solo por aspectos característicos de la localidad, sino especialmente por el afecto y aprecio hacia las comunidades allí establecidas.
Salvación para todos los pueblos
La prédica se basó en el texto bíblico de Lucas 2:29–32. El pasaje es parte del cántico de alabanza que expresó el profeta Simeón al encontrarse con el niño Jesús en el templo.
Durante su servir, el Ayudante Apóstol de Distrito destacó que Cristo vino a traer luz para todas las naciones. A lo largo de la historia de salvación, esa promesa se fue revelando progresivamente: desde los anuncios proféticos, pasando por la vida y obra de Jesucristo, hasta el ofrecimiento pleno de salvación para toda la humanidad, sin distinción.
Asimismo, la palabra exhortó a los fieles a reflexionar sobre su propia vida de fe. Así como Simeón fue guiado al templo para encontrarse con el Salvador, también hoy el Espíritu Santo llama a las personas a acercarse a la iglesia para experimentar un encuentro con Cristo.
El Ayudante Apóstol de Distrito recordó también que, como hijos de Dios, podemos disfrutar una relación plena con Jesús. Esto nos motiva a dar testimonio de nuestra fe, con amor y oración hacia todos los que nos rodean. “No nos detengamos en críticas o pequeñeces. Busquemos la comunión y el encuentro con el Señor”, alentó.
La prédica contó con aportes del Dirigente de Distrito Martín De Cesare y de los Dirigentes de las comunidades San Pedro Nº 2, Sergio Aldama, y San Pedro Nº 1, Luis Pardo.
Al finalizar el Servicio Divino, los portadores de ministerio despidieron personalmente a cada invitado.