Jesús habló una vez de dos caminos y de dos puertas (Mateo 7: 13,14). Una puerta es ancha y un camino espacioso pasa a través de ella. El otro camino es angosto y difícil y pasa por una puerta estrecha. El camino angosto lleva a la vida, el camino ancho, dice aquí, lleva a la perdición.
Nosotros queremos alcanzar la vida eterna y seguir a Jesús. ¿Qué significa esto para nosotros? Significa que hay que actuar como lo hizo Jesús.
• Él amaba a su Padre celestial. Cuando el diablo lo tentó y le enseñó todas las riquezas del mundo y quiso que Jesús le adorara, Él le contestó: « Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás. » En comparación con nuestro amor a Dios, las riquezas del mundo no tienen importancia para nosotros. Queremos amar a Dios.
• Jesús amaba a aquellos que estaban cerca de Él. Así que queremos ir al encuentro de nuestro prójimo con amor. Jesús estaba dispuesto a perdonar, ofrecía su ayuda a los hombres. Comportémonos de la misma manera. El camino estrecho del seguimiento implica que vayamos al encuentro de nuestro prójimo con amor, en la comunidad y en todas partes de nuestro entorno. Eso también significa que estemos dispuestos a perdonar y a ayudar a todos.
• Jesús confiaba en su Padre celestial, y lo expresó tan maravillosamente con estas palabras: « Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya. » (Lucas 22:42). Tenemos nuestros deseos y nuestras aspiraciones, pero queremos confiar en nuestro Padre celestial siempre de tal manera que podamos decir: « No se haga mi voluntad, sino la tuya. »
• Jesús proclamó que era el Hijo del Dios viviente. En el camino del seguimiento, queremos proclamar nuestra fe. Cuando hablamos con vecinos o con otras personas, queremos confesar que somos nuevoapostólicos.
• Jesús venció al diablo. También nosotros, en el camino estrecho del seguimiento, queremos vencer aquello que no le agrada a Dios.
Que sea nuestra tarea para el futuro: perseverar en el seguimiento, en el amor a nuestro prójimo, en la disposición a perdonar, en la confianza en Dios. Proclamemos nuestra fe nuevoapostólica, quedemos en el camino estrecho y venzamos lo que no le agrada a Dios. Este es el camino del seguimiento.
Se dice de este camino, que es difícil. Hay una diferencia, si uno va por un camino ancho, en el cual es posible andar una vez a la izquierda y otra vez a la derecha, o si uno va por uno angosto, en el cual hay que dar cada paso con cuidado. En un camino angosto, uno no puede ir una vez por la izquierda, otra vez por la derecha, hay que quedar en el camino. Esto significa, que tenemos que velar sobre nosotros mismos cada día. Cuando tenemos que tomar decisiones, tendríamos que preguntarnos, qué decisión sería del agrado de Dios, y qué camino sería el camino del pecado. En el camino angosto se necesitan señales de orientación: eso son los Servicios Divinos. Allí recibimos las fuerzas.
Pero sobre todas las cosas, el camino angosto es un camino maravilloso, en el cual podemos experimentar la proximidad de Dios. Este camino lleva a una meta maravillosa: estar con el Señor eternamente. Que Dios nos dé su gracia para que todos la podamos alcanzar.
(De un Servicio Divino del Apóstol Mayor)
Fuente: www.nak.org
Enero 2012: Servir al Señor
En vista del año nuevo pienso en la parábola del Señor referente a las diez minas. En ella un hombre noble antes de ir a un país lejano, daba una mina (=100 dracmas) a cada uno de sus diez siervos y les dijo: « ¡Negociad entre tanto que vengo! »
Para nosotros, esto significa: Actuemos, aportemos los dones recibidos por Dios al servicio de la comunidad. No se trata aquí de accionamiento simplemente, sino de una actividad bien orientada: No perdamos nunca de vista el retorno de Cristo.
La palabra de los Salmos: « Servid al Señor con alegría » (Salmos 100:2) también viene al caso. No queremos servirnos a nosotros mismos, no miramos nuestro propio interés, sino queremos servir al Señor. Actuar para el bien del prójimo en la comunidad, esto es servir al Señor. Trae mucha bendición, cuando se hace con alegría y de todo corazón.
Ahora bien, estamos tan ocupados en nuestra vida por tantas obligaciones, que muchas veces nos parece que no tenemos más tiempo libre para servir al Señor. Es cierto, hoy en día existen muchas presiones de las circunstancias que pueden restringir nuestro servicio en la Iglesia del Señor, pero también uno ha de tener el deseo, la voluntad para servir. Que nadie se retire del todo, pensando que no hay otra solución para él….
Llamo a todos a ser activos en la comunidad. Pienso especialmente en aquellos, que todavía no han encontrado un campo de actividad, donde participar. Para estar activo, a veces es necesario hacer un esfuerzo, o expresándolo de forma coloquial, hay que hacer de tripas corazón.
Hagamos un esfuerzo para
- superar la distancia que pueda existir todavía entre los siervos y los hermanos y hermanas en la comunidad ; vayamos al encuentro los unos de los otros;
- renunciar a la comodidad ;
- quitarse los reparos para asumir compromisos;
- superar la indiferencia.
Aquellos que quieren ser activos, pero no saben muy bien qué campo de actividad les conviene, no tarden en dirigirse a los siervos para consultarlos. Se les ruega a los siervos, por su parte, que aconsejen a los hermanos y hermanas y que reflexionen con ellos de qué manera se pueden poner en práctica sus buenas intenciones.
¿Y qué pasa con aquellos que ya no pueden hacer nada por motivos de su estado de salud? Aquí mi respuesta: También en este caso hagamos lo mejor para cultivar la comunión fraternal. Una cosa es posible hacer siempre: interceder en oración para el prójimo. También esto es un servicio beneficioso para la comunidad.
En este sentido, deseo que el año 2012 tenga la consigna: ¡Servir con alegría!
¡Deseo a todos un año nuevo lleno de gracia, de mucha paz y alegría en el Espíritu Santo! ¡No nos cansemos de esperar el retorno del Hijo de Dios!